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miércoles, 14 de enero de 2015

Vida!!!




Vida...

Deshaz en mí todo aquello que necesite ser deshecho.
Corrige mi esperanza de ser enmendado.
Úsame. Saca de mí cada ápice de creatividad. Ayúdame a Vivir una Vida radicalmente extraordinaria, forjando siempre un camino jamás antes transitado en el bosque.
Enséñame cómo Amar con más profundidad, como nunca antes creí que fuera posible.
Cualquier cosa de la que siga huyendo, muéstramela con absoluta evidencia.
En cualquier cosa con la que siga en conflicto, ayúdame a suavizarme en ella, a relajarme en ella, a abrazarla completamente.
En donde mi Corazón continúe cerrado, muéstrame una forma de abrirlo sin recurrir a la violencia.
A todo aquello a lo que me siga aferrando, ayúdame a dejarlo ir.
Regálame desafíos, luchas y obstáculos aparentemente insuperables, si crees que eso me ayude a tener una más profunda humildad y confianza en la inteligencia de la Vida.
Ayúdame a reírme de mi propia seriedad.
Permíteme encontrar el humor en los lugares más oscuros.
Muéstrame un profundo sentido de descanso en medio de cada tormenta.
No me libres de la Verdad. Nunca.
Deja que la gratitud sea mi guía.
Deja que el perdón sea mi mantra.
Deja que este momento sea mi eterna compañía.
Permíteme ver tu rostro en cada rostro.
Permíteme sentir tu cálida presencia en mi propia presencia.
Sosténme cuando tropiece.
Respírame cuando yo no pueda respirar.
Permíteme morir viviendo, no vivir muriendo.

Amén.

J. Foster.

domingo, 28 de julio de 2013

RESISTIRSE PARA EVITAR LA REALIDAD


Resistirse o Aceptar

La aceptación es una puerta mágica que se cierra a los problemas y se abre a las oportunidades (Rafael Hernampérez)


RESISTIRSE PARA EVITAR LA REALIDAD



En nuestra vida hay muchas experiencias dolorosas que no podemos eludir como las enfermedades, pérdidas, desilusiones, separaciones etc… que nos causan malestar. Si añadimos al sufrimiento de estas experiencias una actitud de resistencia, generaremos un sufrimiento que puede ser prescindible e innecesario.

La resistencia constituye un mecanismo de oposición a la realidad, acompañado de sentimientos como la rabia, el asco, el rechazo o la indignación, es decir, todo un movimiento emocional que nos priva de la calma y la lucidez, turbiándonos el entendimiento la mayoría de las veces.

La resistencia ocasiona una tormenta emocional que nos hará difícil vislumbrar la solución adecuada. Es como si fuera una emoción que va creciendo conforme se va tomando conciencia de lo que sucede o lo que acabamos de saber. Y que si no sabemos controlar puede llevarnos al estancamiento personal.

Además del sufrimiento añadido por la adopción de la postura resistente, lo que ésta acaba produciendo es la imposibilidad de encontrar una solución o respuesta adecuada a la situación desagradable que la provocó por varias razones, una es el impedimento de ver con claridad la situación en la que nos encontramos inmersos en su conjunto y otra, que las emociones resultantes nos impedirán en mayor medida llevar a cabo el remedio en práctica.

Por lo tanto, la resistencia no solo nos incrementa el sufrimiento, sino que nos hace más difícil el encuentro y la puesta en marcha de la solución al problema que nos sucede.

Y aunque el origen del rechazo y la resistencia sea completamente natural, ya que todos los seres vivos tratamos de evitar aquello que nos perjudica o hace daño y nos aproximamos a lo que nos favorece, el problema se origina o surge cuando aquello que no nos gusta presenta la característica de inevitable, por lo que no nos queda más remedio que afrontarlo.

Así, malgastamos nuestra energía en el conflicto interno que albergamos, en lugar de buscar o encauzarnos por el camino o solución correcta.

ACEPTACIÓN COMO ACTITUD EN EL PRESENTE



Si no oponemos resistencia, en cambio, surge la aceptación, a través de la cual permitimos que la realidad del presente sea tal cual es, sin oponernos a ella, reconociendo a la realidad, sintonizando con ella. Incluso, cuando se ha soportado un periodo de mucha resistencia, podemos vernos abrumados por lo inevitable del hecho que resistimos a aceptar, y rendirnos del todo, dejando por lo tanto de oponernos a él. Pero es cierto que la aceptación suele ser un proceso gradual, que tarda cierto tiempo en producirse.

Cuando aceptamos, el sufrimiento cesa y si somos capaces podemos llegar a sentirnos en sintonía con todo lo que es, viviendo lo que antes parecía una situación sin salida como un punto de partida y una oportunidad para enriquecernos. Aceptamos y así, permitimos en cierto modo el cambio, porque damos paso a la comprensión de las cosas.

Permitir que las cosas sean como son, aliarnos con la realidad, en muchas ocasiones nos exigirá que abandonemos proyectos concebidos para el futuro o que nos desliguemos de ciertas personas o cosas, para seguir avanzando.

 Lo que se resiste, persiste. Sólo cuando comenzamos a aceptar, la situación cambia. 

miércoles, 23 de enero de 2013

Poner en practica todo lo aprendido





Muchas veces andamos adelantándonos a ciertos acontecimientos en nuestra vida que posiblemente pasaran o no y vamos por ahí enfrentándonos a todo tipo circunstancias positivas o negativas pero es cierto que todo llega en el momento adecuado ni antes ni después. Durante el año que paso puedo afirmar que fue un tiempo de cambios en mi vida, de aprendizaje, de enriquecimiento, de crecimiento, de recogimiento, de encuentro conmigo misma y lo mejor de lo mejor, el reencuentro con mi YO SUPERIOR. Aprendí de mis errores, me enfrente a mis miedos, aprendí a quererme, aprendí a decir NO y lo mas importante me di la oportunidad de darme a mi misma el lugar que me merezco, a quererme, a importarme, a consentirme, a tenerme paciencia, a ser tolerante y menos autocritica conmigo misma. He tenido ciertas ausencias por largos periodos en mis publicaciones pero realmente he estado poniendo en practica toda la teoría, que es la parte mas importante de nuestro crecimiento personal, ahora empiezo este año podría decirse siendo conscientemente coherente. Coherencia entre lo que se dice y se hace. Nosotros somos los únicos responsables y artífices de nuestras vidas, hagámonos cargo de ella con total responsabilidad y demos ese primer paso de los muchos que daremos juntos. Gracias a todos y cada uno de ustedes por permitirme compartir este sendero de enrrequecimiento personal y espiritual. Gracias a Dios por todas las bendiciones que me da a cada momento y por permitirme siempre expresarme autenticamente. 
Gracias !!!! Rocio

miércoles, 3 de octubre de 2012

La Resiliencia


¿Qué es la resiliencia?



La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo. Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. La muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financiero serios, etc., son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional. Aún así, las personas logran, por lo general, sobreponerse a esos sucesos y adaptarse bien a lo largo del tiempo.
 El camino que lleva a la resiliencia no es un camino fácil, sino que implica un considerable estrés y malestar emocional, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas frente la adversidad o la tragedia. Pero, ¿cómo lo hacen? La resiliencia no es algo que una persona tenga o no tenga, sino que implica una serie de conductas y formas de pensar que cualquier persona puede aprender y desarrollar.
Características de las personas resilientes 
Las personas resilientes poseen tres características principales: saben aceptar la realidad tal y como es; tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido; y tienen una inquebrantable capacidad para mejorar. 
Además, presentan las siguientes habilidades: 
Son capaces de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro. Son capaces de controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis. Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión. Tienen un optimismo realista. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías. Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades. Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas. Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas. El modo de pensar de las personas resilientes Las percepciones y los pensamientos influyen en el modo como la gente afronta el estrés y la adversidad. El estilo de pensamiento de las personas resilientes se caracteriza por ser realista, exacto y flexible. Cometen menos errores de pensamiento (como la exageración o sacar conclusiones precipitadamente, sin evidencias que las corroboren) e interpretan la realidad de un modo más exacto que las personas menos resilientes. 
Los beneficios de la resiliencia 
Las personas más resilientes: 
Tienen una mejor autoimagen.
Se critican menos a sí mismas. 
Son más optimistas Afrontan los retos.
Son más sanas físicamente.
Tienen más éxito en el trabajo o estudios. 
Están más satisfechas con sus relaciones. 
Están menos predispuestas a la depresión. 
Qué contribuye a que una persona sea más resiliente: 
El apoyo emocional es uno de los factores principales. 
Tener en tu vida personas que te quieren y te apoyan y en quien puedes confiar te hace mucho más resiliente que si estás solo. Permitirte sentir emociones intensas sin temerlas ni huir de ellas, y al mismo tiempo ser capaz de reconocer cuándo necesitas evitar sentir alguna emoción y centrar tu mente en alguna distracción. No huir de los problemas sino afrontarlos y buscar soluciones. Implica ver los problemas como retos que puedes superar y no como terribles amenazas. Tomarte tiempo para descansar y recuperar fuerzas, sabiendo lo que puedes exigirte y cuándo debes parar. Confiar tanto en ti mismo como en los demás. 



Fuente: Ana Muñoz


domingo, 15 de julio de 2012

Cambiar la energía del hábito





Generalmente se vive ausente de nuestras emociones, incluso no se sabe como manejar los pensamientos. La actividad del día día en el que se acostumbra a vivir , no deja detenerse, ver ni sentir . Por lo que el cuerpo enferma. Las emociones están unidas a nuestro cuerpo, mente y espiritu y si se viviera más consciente de nuestros sentimientos, aflicciones, inseguridades o si nos detuvieramos un momento para analizar el porqué nos sentimos atormentados o porqué hacemos lo que hacemos, podriamos poco a poco traer la calma y la curación.

Tchi Nhat Hanh nos cuenta una historia zen que dice: El caballo galopa rápidamente y parece que el jinete se dirije a un destino importante. Una persona le dice en voz alta: ” Dónde vas? ” Y el Jinete , le dice: “no lo sé! Pregúntele al caballo! “

Esta es también nuestra historia de vida. Muchos de nosotros estamos montando un caballo, pero no sabemos hacia dónde vamos, y no podemos parar. El caballo es nuestra “energía del hábito”, la implacable fuerza de la costumbre que nos arrastra, que a menudo desconocen y se sienten impotentes para cambiar. Siempre estamos corriendo. Se ha convertido en un hábito, la norma de nuestra vida cotidiana. Corremos todo el tiempo, incluso durante el sueño el tiempo que se supone que debemos descansar y regenerar nuestros cuerpos. Nosotros somos nuestros peores enemigos, en conflicto con nosotros mismos, y por lo tanto, podemos fácilmente comenzar a conflictos con los demás.

Cuando una emoción fuerte surge dentro de nosotros como una tormenta, estamos en una gran agitación. Nosotros no tenemos paz. Muchos de nosotros tratamos de apaciguar la tormenta, mirando la televisión o comer alimentos que nos gustan. Pero la tormenta no se calma después de esto. La tormenta no desaparece después de una bolsa de papas fritas o un plato de helado. Muy posible después nos odiamos por comer las patatas fritas y el helado. Tenemos miedo de volver hacer esto al día siguiente. Nos comprometemos a no volver a hacerlo. Pero una y otra vez, lo que hacemos.

¿Por qué? Debido a que nuestra energía del hábito nos empuja. ¿Cómo podemos detener este estado de confusión? ¿Cómo podemos detener el miedo, la desesperación, la ira, y de nuestros deseos? Tenemos que aprender a ser sólida y estable como un roble, y no dejarse llevar por la tormenta emocional. Tenemos que aprender el arte de parar, detener nuestra marcha, para que podamos estar presentes para que nuestras energías y abrazar el hábito de la preocupación, la culpa, la culpa y el miedo, y calmar las emociones fuertes que nos dictan. Tenemos que aprender a vivir plenamente el momento presente. Tenemos que practicar la respiración y exhalar con todo nuestro conocimiento. Tenemos que aprender a ser consciente.

Cuando somos conscientes, tocando profundamente el momento presente, en el aquí y ahora, ganamos más comprensión, más aceptación, más perdón y el amor propio y el de los demás, nuestra aspiración para aliviar crece, y tenemos más posibilidades de tocar la alegría y la paz.

Necesitamos la energía de la atención plena, para reconocer y estar presentes con nuestra energía del hábito, para que podamos evitar que nos domine y detener su curso a menudo destructivos. La atención plena nos permite reconocer nuestra energía del hábito cada vez que aparece: “Hola, mi energía hábito. Sé que estás ahí.” Si conscientemente le regalamos una sonrisa a está energía habitual, perderá mucha de su fuerza. Y así los chips permaneceran en el armario, el helado en el congelador. La tormenta pasa, mientras observamos, respirando y exhalando al mismo tiempo.

Después llegamos a ser más tranquilo, podemos reconocer a nuestro problema de peso con mayor claridad y reconocer que en vez de negarlo. Esto podria no ser fácil en inicios para hacer. Usted puede sentirse enojado, frustrado o cansado por su peso. No hay que suprimir estos sentimientos de ira. En su lugar, como el Buda nos ha enseñado, aceptar y abrazar estas emociones, como una madre acunando a su bebé que llora. El bebé que llora necesita el cuidado amoroso de la madre. De manera similar, las emociones negativas y la agitación están llorando en voz alta, tratando de llamar su atención. Sus emociones negativas también necesitamos su amor y cariño. Al aceptar los sentimientos negativos que cada vez que surgen, usted puede evitar que sea arrastrado por la tormenta emocional, y puede calmarse. Cuando esté más tranquilo, usted es más capaz de ver que ya tienes en tu interior el poder y las herramientas para empezar a cambiar. Detener, calmarse y el descanso son condiciones previas para la curación. Si no podemos parar, vamos a seguir en el curso de la destrucción causada por el consumo irreflexivo.

Fuente: Sarvavita


lunes, 7 de mayo de 2012

YO MERESCO




Siempre se le da énfasis al dar, pero también es importante saber recibir. Sin esta capacidad, el círculo del Amor quedaría incompleto, pues dar y recibir son las dos caras de una misma moneda.
Si alguien nos hace un favor o nos da un regalo valioso, podemos caer en el miedo a sentirnos en deuda. Entonces en lugar de recibir de corazón abierto, acabamos sintiéndonos incómodos y preocupados por poder retribuirle. Pero en muchas ocasiones lo único que se nos pide es recibir, y al hacerlo ya estamos dando: le estamos dando al otro la oportunidad de hacer algo por nosotros.
Pedir es otro aspecto de la capacidad de recibir. Decir de un modo directo y claro lo que queremos o necesitamos es estar dispuesto a recibir del otro, de la vida o del universo. Pero en lugar de pedir sin dudas y temores, en muchas ocasiones nos quejamos de la falta de ayuda y apoyo. Sin embargo, los demás no pueden ni deben adivinar lo que necesitamos; es nuestra responsabilidad comunicarlo.
Detrás de la incapacidad de recibir puede estar escondida la falta de merecimiento: en lo más hondo sentimos que no merecemos ser tenidos en cuenta, no merecemos ocupar el lugar que nos corresponde, y que es sólo dando que recibiremos atención y afecto. Para sentirse merecedor es importante amarse a uno mismo, incondicionalmente. Y es esencial comprender que no merecemos recibir por lo que damos o hacemos.
En realidad todos nos merecemos lo mejor de la vida por lo que somos: seres de pura luz, Amor y bondad, aún cuando nos cueste reconocerlo.
Para sanar este patrón puedes mirarte a los ojos en el espejo y con Amor y convicción afirmar en voz alta: “Yo merezco”. Verás qué íntegro te sientes. Pero si no te lo crees, o te sientes triste y te dan ganas de llorar, hazlo. Expresa esa emoción, y mientras lo hagas quizás te vengan recuerdos de aquellas situaciones en las cuales te inculcaron que no mereces. Pueden ser episodios de Tu infancia, o más recientes… Es igual, al liberar la emoción y la creencia, te estás sanando a ti mismo.
Otra práctica importante es que te atrevas a pedir. Comienza con las personas con las cuales sientes confianza. Pídeles ayuda en tus tareas diarias, pide consejo a algún amigo, pide lo que sea que necesites, y hazlo sin miedo ni culpa.
Te sorprenderás al ver cuánta gente está dispuesta a darte, si lo permites. Tú eres valioso e importante, tú ocupas un lugar irremplazable en el universo. De no ser así, no estarías aquí, en este mundo, y no estarías leyendo este texto...
Fuente:   Enriqueta Olivari

miércoles, 25 de enero de 2012

En busca del maestro





Algunos discípulos pasan la vida preguntándome dónde está la verdad -dijo un maestro-. Así que un día decidí señalar en una dirección cualquiera, intentando demostrar que lo importante es recorrer un camino, y no quedarse pensando en él.
Pero en lugar de mirar en la dirección que le señalaba, el hombre que me había hecho la pregunta comenzó a examinarme el dedo, tratando de descubrir dónde estaba escondida la verdad.
Cuando la gente busca un maestro, debería estar buscando experiencias que puedan ayudarle a evitar ciertos obstáculos. Desgraciadamente, la realidad es otra: recurren a la ley del mínimo esfuerzo, intentando encontrar respuestas para todo. El que desea aprovecharse del esfuerzo del maestro para así no gastar sus energías nunca llegará a ninguna parte, y acabará por sentirse decepcionado.
Quien estudie un poco la historia de Buda, se dará cuenta de que, después de alcanzar la iluminación, se dedicó a hacer que sus discípulos desarrollasen las cualidades necesarias para llegar a la tan anhelada paz de espíritu.
Quien lea los evangelios, reparará en que casi todas las enseñanzas de Jesús tienen lugar en dos circunstancias: bien cuando viajaba, bien alrededor de una mesa.
Nada de templos. Nada de lugares escogidos. Nada de prácticas sofisticadas y difíciles: los apóstoles prestaban atención a lo que decía cuando andaba y cuando comía, cosas que hacemos todos los días de nuestras vidas. Precisamente porque las hacemos todos los días, no damos ningún valor a las enseñanzas que están escondidas en nuestros quehaceres diarios. Pensamos que las cosas sagradas son accesibles sólo para los gigantes de la fe y la voluntad, y pensamos que aquello que hacen las personas es demasiado pobre para ser aceptado con alegría por Dios.
En busca de nuestros sueños e ideales, muchas veces colocamos en lugares inaccesibles todo lo que está al alcance de la mano. Cuando descubrimos el error, en lugar de alegrarnos por haber comprendido nuestros fallos, nos dejamos llevar por la culpa de haber dado pasos errados, de haber malgastado nuestras fuerzas en una búsqueda inútil, de haber disgustado a quien deseaba nuestra felicidad. Y es entonces cuando corremos el peligro de acercarnos a los 'maestros' o 'gurús' que nos ayudarán a recuperar el tiempo perdido.
Pero no es así: aunque el tesoro esté enterrado en tu casa, sólo lo descubrirás cuando te hayas alejado.
Si Pedro no hubiese experimentado el dolor de la negación, no hubiera sido escogido jefe de la Iglesia.
Si el hijo pródigo no hubiese abandonado todo, jamás habría sido recibido con júbilo por su padre.
Si Buda no hubiese decidido vivir una vida de sacrificio durante muchos años, jamás hubiera entendido el placer de la alegría.
Algunas cosas en nuestras vidas tienen un sello que dice: «Sólo comprenderás mi valor cuando me pierdas y me recuperes». De nada sirve querer acortar este caminó.
Existe un viejo dictado mágico que dice: cuando el discípulo está listo, aparece el maestro.
Pensando en esto, muchas personas se pasan la vida entera preparándose para este encuentro. Cuando se cruzan con el maestro, se entregan por completo, días, meses o años. Pero terminan descubriendo que el maestro no es el ser perfecto que habían imaginado, sino una persona igual a las demás, cuya única función es compartir aquello que ha aprendido. Al verse frente a una persona normal, el discípulo se siente herido. Siente desesperación y el deseo de abandonar la búsqueda, cuando, en realidad, es así como debe ser, es esto lo que nos hace libres para labrarnos nuestro propio camino.
Paulo Coelho

sábado, 3 de diciembre de 2011

No perder la brujula



Sentirse bien con uno mismo quizá sea una de las tareas más interesantes y profundas en estos tiempos. Cuando las experiencias de la vida fluyen en armonía y todo parece que se alinea de acuerdo a lo que amamos y queremos, la sensación placentera que se experimenta es dulcemente inigualable: hay una especie de enamoramiento con todo lo que nos rodea y la vida parece brillar en todos sus rincones. Sin embargo, no siempre podemos sentirnos así de bien. Muchas veces la vida nos confronta con experiencias que no siempre son del todo disfrutables, y más que alegrías y sensaciones placenteras nos traen dolor, frustración: carencia y limitación.
Cuando nos encontramos ante circunstancias adversas o poco gratas, buscamos de alguna forma sentirnos bien. Y en esta búsqueda muchas veces encontramos cosas en el camino, como compañías o experiencias que nos dan felicidades pasajeras, como aquellas que simplemente apaciguan un momento con otro momento, disfrazando o distrayendo lo que no nos gusta ver, sentir o padecer. Y aunque estas alegrías son parte de la vida y no dejan de ser parte del bufete de opciones, de alguna forma, a la larga, no alcanzan a llenarnos por completo. Y pasan los días y parece que más que llevarnos a realizar y dulcificar nuestra vida, nos alejan de lo que verdaderamente amamos y buscamos.
Sentirnos realmente realizados
Para encontrar la verdadera realización en uno mismo, y llegar a sentirse bien con lo que uno es, bastaría quizá observar un poco más a la naturaleza. En la naturaleza hay muchos mensajes de sabiduría que nos pueden acercar a lo que realmente anhelamos. Uno de sus mensajes más claros es que la naturaleza simplemente nos acepta como somos. La aceptación es uno de los escalones básicos que nos conducen a las alturas de la realización. Aprender a aceptarnos bajo cualquier circunstancia es aprender a ver de una forma clara y consciente nuestras debilidades y limitaciones, tener claro lo que tenemos y somos, sin juzgarnos, reprocharnos o culparnos.
Si observamos, no importa lo que hagamos, pensemos y hasta digamos; el aire siempre está silencioso frente a nosotros para darnos oxígeno, y la luz para nutrir nuestras células. La naturaleza no nos juzga, no nos critica ni nos maltrata con exigencias exageradas.Ella simplemente nos permite el espacio de exploración, aprendizaje y creación.
Ciertamente la vida se hace más disfrutable, y podemos disfrutarla más y sentirnos mejor con nosotros mismos a medida que nos vamos conociendo y teniendo consciencia de lo que realmente somos, de nuestro potencial creativo. Tenemos un cuerpo para movernos por el tiempo, y una mente extraordinaria capaz de transformar cualquier adversidad en algo grandioso. Si queremos, podemos rodearnos de música y flores, de abundancia y alegría, si tan sólo pensamos en eso. Y es cierto que quizá no tengamos una bola de cristal que nos diga que sucederá en el futuro y cómo se pondrán las cosas en nuestras vidas, pero si tenemos actualmente un cuadrado de cristal llamado monitor por el cual podemos ver y acceder a internet, una poderosa herramienta informativa que, bien utilizada, puede llevarnos a acceder al conocimiento de nosotros mismos y a las magias que este saber conlleva.
Tenemos a nuestro alcance más recursos que en todos los tiempos para comprender de qué se trata todo esto llamado vida, y de entender el mensaje que hay debajo de cada experiencia molesta, de extraer “el oro” de aquello que a nuestro alrededor parece opaco, sin sentido, doloroso y carente.
Por más que una experiencia parezca dura, limitada o gris, hay algo dentro de nosotros que es capaz de transformarla en algo grandioso, pero se nos olvida a menudo que quien está creando nuestra realidad somos nosotros mismos. Nos ponemos tensos, ansiosos, irritables y miedosos porque no nos conocemos lo suficiente como para sentirnos más grandes que cualquier adversidad, no alcanzamos aún a ver que dentro de nosotros esta esa fuerza Divina, la cual es capaz de crear universos y destruir estrellas. ¿Qué no podría hacer la fuerza Divina en nuestras vidas? ¿Qué problema o limitación no podría transformar? De alguna forma jugamos un juego grandioso sin haber leído a consciencia el instructivo de cómo usar nuestra mente y sus extraordinarios potenciales.
Nuestra atención está muchas veces en lo que no queremos, lo que nos disgusta y nos duele. La realidad hace mucho ruido allá afuera, nos distrae de lo que somos y del potencial creativo que tenemos: de la energía divina que se mueve entre cada átomo de lo que somos.
Aceptar y transformar
Aceptar la realidad y a nosotros mismos no significa que nos tenemos que conformar con una vida limitada o carente. Significa que nos hacemos conscientes de lo que realmente tenemos y de lo que nos gustaría transformar. A través de aceptar nuestra vida así como es, y de aceptarnos a nosotros con nuestras debilidades, dolores, etc., sin juzgarnos ni reprobarnos, podemos entonces empezar a engrandecer lo que somos.

¿Cómo engrandecer la vida?
Poniendo toda nuestra intención en conocer más acerca de nosotros, en cómo podemos usar nuestra maravillosa herramienta creativa llamada mente y cómo aprender a amar y valorar más la persona que somos pues, después de todo, dentro de nosotros habita la naturaleza que mueve universos y tiene la Magia más grandiosa de todas para transformar lo que sea. ¿Cómo uno no va a sentirse bien con uno mismo sabiendo qué clase de poder llevamos dentro?

Resumiendo...
5 formas de sentirte bien contigo mismo:

Evita tratar de complacer a los demás, recuerda que si tu estás bien, todo lo demás lo estará, y podrás dar y ayudar más. Así que empieza por complacerte primero a ti mismo.
No te critiques ni juzgues, observate con objetividad y valora las cosas que puedes hacer para engrandecer tu vida.
No compitas con nadie, trata de hacer las cosas de forma más creativa y amable pero por que eso te hace sentir bien y no a otra persona. Evita, además, tratar de tener siempre la razón, tu punto de vista es tan valioso como el de los demás.
Evita culparte, pues la culpa es un autocastigo que no lleva a nada. Háblate y trátate como si fueras el mejor de tus amigos, y comprende que siempre haces lo que mejor puedes.
Y recuerda que, a pesar de cualqueir limitación, dentro de ti tienes el poder de transformar una carencia o problema en algo grandioso.
Creo que este año ha sido intenso, lleno de emociones, sentimientos encontrados, grandes cambios, retos, metas, sueños alcanzados o por alcanzar,desafios, aceptacion, crecimiento y podria continuar enumerando todas las circunstancias a las cuales hemos tenido que hacerle frente, peroooo aun asi continuamos en el sendero de la luz, al frente como guerreros, para dar ese gran salto........


Rocio

domingo, 13 de noviembre de 2011

Sonríe a la Vida





Vence cada obstáculo por más duro que sea, porque lo más importante en tu vida es


¡Alcanzar tu sueño!
Disfruta cada amanecer, porque cada cosa en este mundo es única e irrepetible.
Escucha siempre a tu corazón: él siempre tomará el camino que verdaderamente te corresponde.
No te detengas hasta tener en tus manos tu sueño, intenta ver lo mejor de cada cosa y sonríele a todos tus errores.
Imagina la vida dividida en cinco partes: el trabajo, la familia, la salud, los amigos, y el espíritu. Te darás cuenta que el trabajo es como una bola de goma, que si se cae, rebota, pero las otras cuatro partes: familia, salud, amigos, y Espíritu, son de vidrio; si se deja caer una de ellas, se daña, se raya o se rompe. Nunca volverá a ser la misma. Compréndelo y busca un equilibrio en la vida; ¿Cómo?
No disminuyas tu propio valor comparándote con otros:


Porque somos todos diferentes, porque cada uno es especial.
No fijes tus propios objetivos en razón de lo que otros consideran importante.


Solo tú estás en condiciones de elegir lo mejor para ti.
No des por supuestas las cosas más queridas de tu corazón: apégate a ellas como a la vida misma, porque sin ellas la vida carece de sentido.
No dejes que la vida se te escurra entre los dedos para vivir en el pasado o para el futuro. . Nunca abandones cuando todavía seas capaz de otro esfuerzo más. Nada termina hasta el momento en que uno deja de intentarlo.
No excluyas de tu vida al amor diciendo que no lo puedes encontrar: la mejor forma de recibir amor, es dándolo.


No olvides que la mayor necesidad emocional de una persona es sentirse apreciada.
No uses imprudentemente el tiempo y las palabras, porque nunca los podrás recuperar.
La vida no es una carrera, sino un viaje que debe ser disfrutado a cada paso, a cada instante.
El ayer es historia, el mañana es misterio, y el hoy es un regalo:


Por esa razón es que se le llama “Presente”.
El cómo disfrutes el presente, ¡depende de ti mismo!
Sonríe a la Vida

martes, 30 de agosto de 2011

El Faro





El faro está afianzado en la roca, no importa dónde se lo construya.
A veces el faro es reconstruido en otras zonas mientras cambia el clima y las condiciones.
El mismo faro, el mismo guardián del faro, siempre afianzados en la roca.
El faro está ahí para hacer una cosa: hacer brillar la luz.
El propósito de la luz a menudo es cambiado. A veces es un aviso, a veces está allí para atraer la atención y a veces está ahí para guiar a los otros respectos a estas cosas.
Cualquiera sea el propósito, siempre está anclado en la roca.
Los que construyen y operan el faro saben algo que los otros no saben. Ellos saben dónde están las rocas, dónde está el problema y están allí para guiar a los otros respecto a estas cosas.
Cuando la luz es capaz de ayudar a conducir a los barcos a salvo a la bahía, el faro se regocija.
El guardián del faro podría entristecerse por aquellos barcos que no alzaron la vista para ver el faro y terminaron chocando desastrosamente contra las rocas.

El faro tiene un propósito y es el de hacer brillar la luz.


Cuantas veces hemos intentado ser faro en la vida de los demas, tratando de alumbrar con nuestra luz, la de la experiencia, la de la sabiduria que nos otorga el tiempo, la del amor incondicional, la de la entrega, la de la confianza, cuantas mis queridos companeros del mismo sendero.


Continuemos anclados en la roca de la sabiduría y hagamos un mantenimiento constante a la pureza de la luz que exhibimos. Nuestros faros pueden ir a donde nosotros querramos en la Tierra, pero debemos de asegurarnos de que cada vez que decidamos detenernos, se afiancen nuevamente en la roca y hagan brillar bien la luz.


Rocio

miércoles, 29 de junio de 2011

Cuando hacer la limpieza se convierte en un acto de Meditación





Quien lo diría hacer la limpieza puede ser otra vía de hacer Meditación, de reencontrarse con uno mismo, aunque suene algo disparatado para mucho esto, es una realidad, pues ese tiempo que dedicamos a limpiar nuestros hogares nos puede permitir reencontrarnos con nosotros mismos, darnos ese tiempo tan buscado en nuestras apretadas agendas y que para mucho parece escasear. Hacer la limpieza, para muchos es sinónimo de una tarea aburrida, una carga, algo que irremediablemente hay que hacer, pero, todo es cuestión de enfoque. Aunque más bien diría de actitud, ¿Qué pasaría si en lugar de quejarnos al ejecutar esta noble tarea, transformamos nuestra actitud negativa a una positiva? Los beneficios serán muchos, no solo disfrutaran de la satisfacción y serenidad que aporta ver un lugar limpio despejado, sino que se sentirán más libres, liberaran el tao en (Feng Shui es el camino, la vía, el camino a los cielos), es la energía que nos lleva a realizar nuestras metas y sueños. Pero para ello necesitamos el camino libre de obstáculos. El desorden nos lleva a la confusión, al caos, nuestra energía esta bloqueada, mientras que el orden nos da esa claridad de lo que queremos, nuestra energía fluye más fácilmente. Es algo muy simple, pero, básico cuando queremos lograr resultados e ir cumpliendo nuestras metas poco a poco.

El acto de limpiar el closet, el escritorio, la recámara, y cada espacio de nuestros hogares se traducirá en una maravillosa sensación de Libertad, al limpiar nuestros espacios, también limpiamos nuestras emociones, nos liberamos de miedos y confusiones.

Con el acomodo de objetos incluso emitimos mensajes. Por ejemplo, la acumulación excesiva de objetos emite el mensaje de saturación de ideas, proyectos y planes confusos, muy poco estructurados y poco definidos. El lugar donde se ha acumulado el desorden determina el mensaje que emitimos, refleja nuestro momento presente, como nos sentimos y vivimos:

Si hay desorden y objetos amontonados en la entrada de la casa, el mensaje es miedo a relacionarnos con otras personas.

Si hay desorden en la sala, el mensaje es que tememos al rechazo social.

Si el desorden es en el comedor, el menaje que emitimos es que nos inspira miedo el hecho de no dar pasos firmes y sólidos y una sensación de dominio por parte de la familia.

Si es en la cocina, el mensaje es de resentimiento o de fragilidad sentimental.

Si es en el closet, el mensaje es que se nos dificulta el análisis y el manejo de la emociones.

Si el desorden es en el escritorio o área de trabajo el mensaje es de frustración, miedo y necesidad de controlar las situaciones.

Si es detrás de las puertas, el mensaje es que tememos a no ser aceptados por los demás o que nos sentimos vigilados.

Si es debajo de los muebles, es que le damos demasiada importancia a las apariencias.

Si el desorden y los objetos amontonados están en los pasillos, el mensaje es de conflictos para comunicarnos y miedo a manifestar lo que deseamos en la vida.

Si el desorden es en bodegas, el mensaje es que vivimos en el pasado.

Si es en la cochera, el mensaje es que sentimos temor o nos falta habilidad para actualizarnos.

Si es en toda la casa, el mensaje es de coraje, enojo, desidia y apatía hacia la vida.

Estoy segura que esta información les será de gran utilidad, y sobre todo comenzaran a ver la hora de la limpieza como un momento sagrado, es el momento de poner orden en tu casa, en tu vida, a tus ideas, pues hacer la limpieza también es un arte. Y no solo lo pienso, creo y afirmo, hay otras personas como Dominique Loreau una escritora francesa que recientemente presento su nuevo libro: “Faire le ménage chez soi, faire le ménage en soi” quien afirma que el arte de limpiar nos permite mantener un cierto equilibrio mental, además de nos permite apreciar mejor el lugar que habitamos, nos aterriza en el momento presente.

Finalmente, si quieren darle un toque más místico a este tiempo en que limpiaran sus hogares, canten un mantra, enciendan una vela, quemen un incienso, hagan decretos o afirmaciones, estoy segura que después estarán recargados de buena energía y de optimismo. ¡Manos a la obra y a limpiar!


Fuente: Mundo Metafisico