EL VIAJE MAS IMPORTANTE EN NUESTRAS VIDAS ES EL QUE EMPRENDEMOS HACIA NUESTRO INTERIOR
miércoles, 14 de enero de 2015
Vida!!!
domingo, 28 de julio de 2013
RESISTIRSE PARA EVITAR LA REALIDAD
Resistirse o Aceptar
RESISTIRSE PARA EVITAR LA REALIDAD
ACEPTACIÓN COMO ACTITUD EN EL PRESENTE
miércoles, 23 de enero de 2013
Poner en practica todo lo aprendido
Gracias !!!! Rocio
miércoles, 3 de octubre de 2012
La Resiliencia
¿Qué es la resiliencia?
domingo, 15 de julio de 2012
Cambiar la energía del hábito
domingo, 27 de mayo de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
YO MERESCO
miércoles, 25 de enero de 2012
En busca del maestro

Algunos discípulos pasan la vida preguntándome dónde está la verdad -dijo un maestro-. Así que un día decidí señalar en una dirección cualquiera, intentando demostrar que lo importante es recorrer un camino, y no quedarse pensando en él.
Pero en lugar de mirar en la dirección que le señalaba, el hombre que me había hecho la pregunta comenzó a examinarme el dedo, tratando de descubrir dónde estaba escondida la verdad.
Cuando la gente busca un maestro, debería estar buscando experiencias que puedan ayudarle a evitar ciertos obstáculos. Desgraciadamente, la realidad es otra: recurren a la ley del mínimo esfuerzo, intentando encontrar respuestas para todo. El que desea aprovecharse del esfuerzo del maestro para así no gastar sus energías nunca llegará a ninguna parte, y acabará por sentirse decepcionado.
Quien estudie un poco la historia de Buda, se dará cuenta de que, después de alcanzar la iluminación, se dedicó a hacer que sus discípulos desarrollasen las cualidades necesarias para llegar a la tan anhelada paz de espíritu.
Quien lea los evangelios, reparará en que casi todas las enseñanzas de Jesús tienen lugar en dos circunstancias: bien cuando viajaba, bien alrededor de una mesa.
Nada de templos. Nada de lugares escogidos. Nada de prácticas sofisticadas y difíciles: los apóstoles prestaban atención a lo que decía cuando andaba y cuando comía, cosas que hacemos todos los días de nuestras vidas. Precisamente porque las hacemos todos los días, no damos ningún valor a las enseñanzas que están escondidas en nuestros quehaceres diarios. Pensamos que las cosas sagradas son accesibles sólo para los gigantes de la fe y la voluntad, y pensamos que aquello que hacen las personas es demasiado pobre para ser aceptado con alegría por Dios.
En busca de nuestros sueños e ideales, muchas veces colocamos en lugares inaccesibles todo lo que está al alcance de la mano. Cuando descubrimos el error, en lugar de alegrarnos por haber comprendido nuestros fallos, nos dejamos llevar por la culpa de haber dado pasos errados, de haber malgastado nuestras fuerzas en una búsqueda inútil, de haber disgustado a quien deseaba nuestra felicidad. Y es entonces cuando corremos el peligro de acercarnos a los 'maestros' o 'gurús' que nos ayudarán a recuperar el tiempo perdido.
Pero no es así: aunque el tesoro esté enterrado en tu casa, sólo lo descubrirás cuando te hayas alejado.
Si Pedro no hubiese experimentado el dolor de la negación, no hubiera sido escogido jefe de la Iglesia.
Si el hijo pródigo no hubiese abandonado todo, jamás habría sido recibido con júbilo por su padre.
Si Buda no hubiese decidido vivir una vida de sacrificio durante muchos años, jamás hubiera entendido el placer de la alegría.
Algunas cosas en nuestras vidas tienen un sello que dice: «Sólo comprenderás mi valor cuando me pierdas y me recuperes». De nada sirve querer acortar este caminó.
Existe un viejo dictado mágico que dice: cuando el discípulo está listo, aparece el maestro.
Pensando en esto, muchas personas se pasan la vida entera preparándose para este encuentro. Cuando se cruzan con el maestro, se entregan por completo, días, meses o años. Pero terminan descubriendo que el maestro no es el ser perfecto que habían imaginado, sino una persona igual a las demás, cuya única función es compartir aquello que ha aprendido. Al verse frente a una persona normal, el discípulo se siente herido. Siente desesperación y el deseo de abandonar la búsqueda, cuando, en realidad, es así como debe ser, es esto lo que nos hace libres para labrarnos nuestro propio camino.
Paulo Coelho
sábado, 3 de diciembre de 2011
No perder la brujula

Sentirse bien con uno mismo quizá sea una de las tareas más interesantes y profundas en estos tiempos. Cuando las experiencias de la vida fluyen en armonía y todo parece que se alinea de acuerdo a lo que amamos y queremos, la sensación placentera que se experimenta es dulcemente inigualable: hay una especie de enamoramiento con todo lo que nos rodea y la vida parece brillar en todos sus rincones. Sin embargo, no siempre podemos sentirnos así de bien. Muchas veces la vida nos confronta con experiencias que no siempre son del todo disfrutables, y más que alegrías y sensaciones placenteras nos traen dolor, frustración: carencia y limitación.
Cuando nos encontramos ante circunstancias adversas o poco gratas, buscamos de alguna forma sentirnos bien. Y en esta búsqueda muchas veces encontramos cosas en el camino, como compañías o experiencias que nos dan felicidades pasajeras, como aquellas que simplemente apaciguan un momento con otro momento, disfrazando o distrayendo lo que no nos gusta ver, sentir o padecer. Y aunque estas alegrías son parte de la vida y no dejan de ser parte del bufete de opciones, de alguna forma, a la larga, no alcanzan a llenarnos por completo. Y pasan los días y parece que más que llevarnos a realizar y dulcificar nuestra vida, nos alejan de lo que verdaderamente amamos y buscamos.
Sentirnos realmente realizados
Para encontrar la verdadera realización en uno mismo, y llegar a sentirse bien con lo que uno es, bastaría quizá observar un poco más a la naturaleza. En la naturaleza hay muchos mensajes de sabiduría que nos pueden acercar a lo que realmente anhelamos. Uno de sus mensajes más claros es que la naturaleza simplemente nos acepta como somos. La aceptación es uno de los escalones básicos que nos conducen a las alturas de la realización. Aprender a aceptarnos bajo cualquier circunstancia es aprender a ver de una forma clara y consciente nuestras debilidades y limitaciones, tener claro lo que tenemos y somos, sin juzgarnos, reprocharnos o culparnos.
Si observamos, no importa lo que hagamos, pensemos y hasta digamos; el aire siempre está silencioso frente a nosotros para darnos oxígeno, y la luz para nutrir nuestras células. La naturaleza no nos juzga, no nos critica ni nos maltrata con exigencias exageradas.Ella simplemente nos permite el espacio de exploración, aprendizaje y creación.
Ciertamente la vida se hace más disfrutable, y podemos disfrutarla más y sentirnos mejor con nosotros mismos a medida que nos vamos conociendo y teniendo consciencia de lo que realmente somos, de nuestro potencial creativo. Tenemos un cuerpo para movernos por el tiempo, y una mente extraordinaria capaz de transformar cualquier adversidad en algo grandioso. Si queremos, podemos rodearnos de música y flores, de abundancia y alegría, si tan sólo pensamos en eso. Y es cierto que quizá no tengamos una bola de cristal que nos diga que sucederá en el futuro y cómo se pondrán las cosas en nuestras vidas, pero si tenemos actualmente un cuadrado de cristal llamado monitor por el cual podemos ver y acceder a internet, una poderosa herramienta informativa que, bien utilizada, puede llevarnos a acceder al conocimiento de nosotros mismos y a las magias que este saber conlleva.
Tenemos a nuestro alcance más recursos que en todos los tiempos para comprender de qué se trata todo esto llamado vida, y de entender el mensaje que hay debajo de cada experiencia molesta, de extraer “el oro” de aquello que a nuestro alrededor parece opaco, sin sentido, doloroso y carente.
Por más que una experiencia parezca dura, limitada o gris, hay algo dentro de nosotros que es capaz de transformarla en algo grandioso, pero se nos olvida a menudo que quien está creando nuestra realidad somos nosotros mismos. Nos ponemos tensos, ansiosos, irritables y miedosos porque no nos conocemos lo suficiente como para sentirnos más grandes que cualquier adversidad, no alcanzamos aún a ver que dentro de nosotros esta esa fuerza Divina, la cual es capaz de crear universos y destruir estrellas. ¿Qué no podría hacer la fuerza Divina en nuestras vidas? ¿Qué problema o limitación no podría transformar? De alguna forma jugamos un juego grandioso sin haber leído a consciencia el instructivo de cómo usar nuestra mente y sus extraordinarios potenciales.
Nuestra atención está muchas veces en lo que no queremos, lo que nos disgusta y nos duele. La realidad hace mucho ruido allá afuera, nos distrae de lo que somos y del potencial creativo que tenemos: de la energía divina que se mueve entre cada átomo de lo que somos.
Aceptar y transformar
Aceptar la realidad y a nosotros mismos no significa que nos tenemos que conformar con una vida limitada o carente. Significa que nos hacemos conscientes de lo que realmente tenemos y de lo que nos gustaría transformar. A través de aceptar nuestra vida así como es, y de aceptarnos a nosotros con nuestras debilidades, dolores, etc., sin juzgarnos ni reprobarnos, podemos entonces empezar a engrandecer lo que somos.
¿Cómo engrandecer la vida?
Poniendo toda nuestra intención en conocer más acerca de nosotros, en cómo podemos usar nuestra maravillosa herramienta creativa llamada mente y cómo aprender a amar y valorar más la persona que somos pues, después de todo, dentro de nosotros habita la naturaleza que mueve universos y tiene la Magia más grandiosa de todas para transformar lo que sea. ¿Cómo uno no va a sentirse bien con uno mismo sabiendo qué clase de poder llevamos dentro?
Resumiendo...
5 formas de sentirte bien contigo mismo:
Evita tratar de complacer a los demás, recuerda que si tu estás bien, todo lo demás lo estará, y podrás dar y ayudar más. Así que empieza por complacerte primero a ti mismo.
No te critiques ni juzgues, observate con objetividad y valora las cosas que puedes hacer para engrandecer tu vida.
No compitas con nadie, trata de hacer las cosas de forma más creativa y amable pero por que eso te hace sentir bien y no a otra persona. Evita, además, tratar de tener siempre la razón, tu punto de vista es tan valioso como el de los demás.
Evita culparte, pues la culpa es un autocastigo que no lleva a nada. Háblate y trátate como si fueras el mejor de tus amigos, y comprende que siempre haces lo que mejor puedes.
Y recuerda que, a pesar de cualqueir limitación, dentro de ti tienes el poder de transformar una carencia o problema en algo grandioso.
Creo que este año ha sido intenso, lleno de emociones, sentimientos encontrados, grandes cambios, retos, metas, sueños alcanzados o por alcanzar,desafios, aceptacion, crecimiento y podria continuar enumerando todas las circunstancias a las cuales hemos tenido que hacerle frente, peroooo aun asi continuamos en el sendero de la luz, al frente como guerreros, para dar ese gran salto........
Rocio
domingo, 13 de noviembre de 2011
Sonríe a la Vida
Disfruta cada amanecer, porque cada cosa en este mundo es única e irrepetible.
Escucha siempre a tu corazón: él siempre tomará el camino que verdaderamente te corresponde.
No te detengas hasta tener en tus manos tu sueño, intenta ver lo mejor de cada cosa y sonríele a todos tus errores.
Imagina la vida dividida en cinco partes: el trabajo, la familia, la salud, los amigos, y el espíritu. Te darás cuenta que el trabajo es como una bola de goma, que si se cae, rebota, pero las otras cuatro partes: familia, salud, amigos, y Espíritu, son de vidrio; si se deja caer una de ellas, se daña, se raya o se rompe. Nunca volverá a ser la misma. Compréndelo y busca un equilibrio en la vida; ¿Cómo?
No disminuyas tu propio valor comparándote con otros:
No fijes tus propios objetivos en razón de lo que otros consideran importante.
No des por supuestas las cosas más queridas de tu corazón: apégate a ellas como a la vida misma, porque sin ellas la vida carece de sentido.
No dejes que la vida se te escurra entre los dedos para vivir en el pasado o para el futuro. . Nunca abandones cuando todavía seas capaz de otro esfuerzo más. Nada termina hasta el momento en que uno deja de intentarlo.
No excluyas de tu vida al amor diciendo que no lo puedes encontrar: la mejor forma de recibir amor, es dándolo.
No uses imprudentemente el tiempo y las palabras, porque nunca los podrás recuperar.
La vida no es una carrera, sino un viaje que debe ser disfrutado a cada paso, a cada instante.
El ayer es historia, el mañana es misterio, y el hoy es un regalo:
El cómo disfrutes el presente, ¡depende de ti mismo!
Sonríe a la Vida
martes, 30 de agosto de 2011
El Faro
El faro está afianzado en la roca, no importa dónde se lo construya.
A veces el faro es reconstruido en otras zonas mientras cambia el clima y las condiciones.
El mismo faro, el mismo guardián del faro, siempre afianzados en la roca.
El faro está ahí para hacer una cosa: hacer brillar la luz.
El propósito de la luz a menudo es cambiado. A veces es un aviso, a veces está allí para atraer la atención y a veces está ahí para guiar a los otros respectos a estas cosas.
Cualquiera sea el propósito, siempre está anclado en la roca.
Los que construyen y operan el faro saben algo que los otros no saben. Ellos saben dónde están las rocas, dónde está el problema y están allí para guiar a los otros respecto a estas cosas.
Cuando la luz es capaz de ayudar a conducir a los barcos a salvo a la bahía, el faro se regocija.
El guardián del faro podría entristecerse por aquellos barcos que no alzaron la vista para ver el faro y terminaron chocando desastrosamente contra las rocas.
El faro tiene un propósito y es el de hacer brillar la luz.
Cuantas veces hemos intentado ser faro en la vida de los demas, tratando de alumbrar con nuestra luz, la de la experiencia, la de la sabiduria que nos otorga el tiempo, la del amor incondicional, la de la entrega, la de la confianza, cuantas mis queridos companeros del mismo sendero.
Continuemos anclados en la roca de la sabiduría y hagamos un mantenimiento constante a la pureza de la luz que exhibimos. Nuestros faros pueden ir a donde nosotros querramos en la Tierra, pero debemos de asegurarnos de que cada vez que decidamos detenernos, se afiancen nuevamente en la roca y hagan brillar bien la luz.
Rocio
miércoles, 29 de junio de 2011
Cuando hacer la limpieza se convierte en un acto de Meditación

Quien lo diría hacer la limpieza puede ser otra vía de hacer Meditación, de reencontrarse con uno mismo, aunque suene algo disparatado para mucho esto, es una realidad, pues ese tiempo que dedicamos a limpiar nuestros hogares nos puede permitir reencontrarnos con nosotros mismos, darnos ese tiempo tan buscado en nuestras apretadas agendas y que para mucho parece escasear. Hacer la limpieza, para muchos es sinónimo de una tarea aburrida, una carga, algo que irremediablemente hay que hacer, pero, todo es cuestión de enfoque. Aunque más bien diría de actitud, ¿Qué pasaría si en lugar de quejarnos al ejecutar esta noble tarea, transformamos nuestra actitud negativa a una positiva? Los beneficios serán muchos, no solo disfrutaran de la satisfacción y serenidad que aporta ver un lugar limpio despejado, sino que se sentirán más libres, liberaran el tao en (Feng Shui es el camino, la vía, el camino a los cielos), es la energía que nos lleva a realizar nuestras metas y sueños. Pero para ello necesitamos el camino libre de obstáculos. El desorden nos lleva a la confusión, al caos, nuestra energía esta bloqueada, mientras que el orden nos da esa claridad de lo que queremos, nuestra energía fluye más fácilmente. Es algo muy simple, pero, básico cuando queremos lograr resultados e ir cumpliendo nuestras metas poco a poco.
El acto de limpiar el closet, el escritorio, la recámara, y cada espacio de nuestros hogares se traducirá en una maravillosa sensación de Libertad, al limpiar nuestros espacios, también limpiamos nuestras emociones, nos liberamos de miedos y confusiones.
Con el acomodo de objetos incluso emitimos mensajes. Por ejemplo, la acumulación excesiva de objetos emite el mensaje de saturación de ideas, proyectos y planes confusos, muy poco estructurados y poco definidos. El lugar donde se ha acumulado el desorden determina el mensaje que emitimos, refleja nuestro momento presente, como nos sentimos y vivimos:
Si hay desorden y objetos amontonados en la entrada de la casa, el mensaje es miedo a relacionarnos con otras personas.
Si hay desorden en la sala, el mensaje es que tememos al rechazo social.
Si el desorden es en el comedor, el menaje que emitimos es que nos inspira miedo el hecho de no dar pasos firmes y sólidos y una sensación de dominio por parte de la familia.
Si es en la cocina, el mensaje es de resentimiento o de fragilidad sentimental.
Si el desorden es en el escritorio o área de trabajo el mensaje es de frustración, miedo y necesidad de controlar las situaciones.
Si es detrás de las puertas, el mensaje es que tememos a no ser aceptados por los demás o que nos sentimos vigilados.
Si es debajo de los muebles, es que le damos demasiada importancia a las apariencias.
Si el desorden y los objetos amontonados están en los pasillos, el mensaje es de conflictos para comunicarnos y miedo a manifestar lo que deseamos en la vida.
Si el desorden es en bodegas, el mensaje es que vivimos en el pasado.
Si es en la cochera, el mensaje es que sentimos temor o nos falta habilidad para actualizarnos.
Si es en toda la casa, el mensaje es de coraje, enojo, desidia y apatía hacia la vida.
Estoy segura que esta información les será de gran utilidad, y sobre todo comenzaran a ver la hora de la limpieza como un momento sagrado, es el momento de poner orden en tu casa, en tu vida, a tus ideas, pues hacer la limpieza también es un arte. Y no solo lo pienso, creo y afirmo, hay otras personas como Dominique Loreau una escritora francesa que recientemente presento su nuevo libro: “Faire le ménage chez soi, faire le ménage en soi” quien afirma que el arte de limpiar nos permite mantener un cierto equilibrio mental, además de nos permite apreciar mejor el lugar que habitamos, nos aterriza en el momento presente.
Finalmente, si quieren darle un toque más místico a este tiempo en que limpiaran sus hogares, canten un mantra, enciendan una vela, quemen un incienso, hagan decretos o afirmaciones, estoy segura que después estarán recargados de buena energía y de optimismo. ¡Manos a la obra y a limpiar!





